Pulpito Bautista Libre

 

 

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EL RETO DE SER UN VERDADERO BAUTISTA

Cuando nací de nuevo a la edad de diecinueve anos, aprendí a través de la Palabra de Dios que Jesus me había dado el regalo de la vida eterna. Comprendí también, que el bautismo según las Escrituras, es por inmersión, - despues de la salvación. Teniendo conocimiento de esto, me hice Bautista. Más tarde aprendí que el término "Bautista" me identificaba con creencias y prácticas que Dios ha usado para la fundación de innumerables iglesias para la honra de Cristo, con frutos evangelísticos y misioneros sin igual. Hoy en día, a pesar de algunos líderes y miembros carnales, el término Bautista aún proyecta lo que debe ser la cristiandad del Nuevo Testamento.

Después de cuarenta anos como misionero en Latinoamérica, me estremezco al ver la ignorancia fundamental de algunos misioneros bautistas – y la indiferencia general de la mayoría – con respecto a la doctrina y práctica de lo que nuestra nombre significa. Presumo que la actitud de estos misioneros refleja la posición ( o la ausencia de ésta) de muchos pastores en los Estados Unidos. De ser así, nuestra bandera Bautista está hecha girones y ondea a media asta.

Los Bautistas hemos sido respetados por la mayoría – y condenados por otros – porque proclamamos la salvación por la gracia de Dios por medio del arrepentimiento y la fe en nuestro Senor Jesucristo, la seguridad eternal del Cristiano que ha nacido de nuevo, y nuestro reclamo para la separación de Iglesia y estado. Sin embargo, es lo que nosotros hemos creído y practicado con respecto al bautismo y a la membresía de la Iglesia local lo que ha establecido nuestras raíces, anunciado nuestro respeto por el orden bíblico, y nos ha protegido de religiosos ecuménicos. Es por estas convicciones bíblicas los verdaderos Bautistas se rehúsan a cambiar la verdad de la Biblia por la aceptación religiosa.

Los verdaderos Bautistas creemos que el bautismo bíblico es aquel que identifica al creyente con la congregación. Contrariamente a lo que muchos practican hoy en día, creemos que alguien que no está decidido a convertirse en miembro del cuerpo visible de Cristo con sus responsabilidades de testimonio, no debería ser bautizado. Estamos convencidos , por la evidencia monumental del Nuevo Testamento, de que el bautismo y la membresía de la Iglesia van de la mano con la verdadera confesión Cristiana.

A través de la historia, los Bautistas hemos sufrido muchos malentendidos porque hemos rechazado el bautismo "ajeno". Puesto que el bautismo es un testimonio público de su salvación, creemos que una persona identifica su fe con el grupo por el cual es bautizado. Los verdaderos bautistas siempre hemos requerido el bautismo de alguien que solicita la membresía, y viene de algún grupo que ensena una salvación diferente de la que los bautistas creemos. Las llamadas iglesias "Bautistas" que aceptan el bautismo "ajeno" son en realidad congregaciones interdenominacionales y deberían llamarse a sí mismas con alguún nombre que así lo indique.

No, - no todos los Bautistas son salvos. No, - no tienes que ser Bautista para ser salvo. En su ignorancia, algunos nos han acusado de ensenar la salvación en nombre de ‘Bautista’, pero aquellos que escuchan honestamente, saben que hemos predicado alrededor del mundo que sólo Cristo salva. Damos gracias a Dios por cada hermano en Cristo, sin importar su denominación. Sin embargo, los que somos Bautistas deberíamos apreciar el testimonio que Dios nos ha dado. A la vez, debemos predicar y practicar honestamente, lo que nuestro nombre representa. Algunos parecen pensar que están llenos de una "nueva luz". Por eso ellos rechazan la doctrina y la práctica que nuestros antepasados, de rodillas, examinaron y reexaminaron. Dios nos conceda la gracia de honrar el legado que hemos recidido y sepamos transmitirlo con dignidad a la siguiente generación de Cristianos que se autodenominarán Bautistas.

Bob Smith, misionero / Missionary Bob Smith